Acerca de

Angry Bull: gallery

Lo que se ve en el salón y sobre la brasa

Un recorrido visual por los cortes madurados, las achuras, la barra y la terraza. Son imágenes de referencia sobre el oficio de la parrilla: sirven para mostrar el tipo de cocina, no para reemplazar lo que cada comensal encuentra cuando se sienta a la mesa.

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Brasa viva antes del primer corte

El fuego se enciende con antelación porque las achuras necesitan calor fuerte y tiempos cortos. Mollejas, chinchulines y riñones pasan primero por la parrilla mientras los cortes grandes esperan su turno.

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Rotación semanal en la pizarra

La disponibilidad cambia según lo que llega del proveedor y los días de cámara que necesita cada pieza. Por eso algunos cortes aparecen solo ciertos días y las achuras frescas se concentran al inicio de la semana.

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Copas pensadas para el asado

La carta de vinos se arma alrededor de la carne a la brasa: tintos con cuerpo, acidez firme y paso por roble para los cortes madurados. La idea es que el vino acompañe sin tapar el sabor ahumado.

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Mesas comunitarias para grupos

Las mesas largas permiten reunir a ocho o diez personas sin cortar el ritmo de la cocina. Avisar la cantidad de comensales y las preferencias de punto con antelación ayuda a que el servicio salga parejo.

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Cortes por kilo para llevar

El take away de parrilla se pide por kilo y se retira en el momento. Conviene trasladarlo en envase cerrado y comerlo dentro de la primera hora para que la carne conserve sus jugos.

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Maduración en cámara seca

Aire frío en movimiento y control de humedad durante varios días: la superficie se seca, el sabor se concentra y las fibras se ablandan de a poco. Antes de porcionar, esa corteza exterior se retira.

Si querés ver qué hay disponible esta semana, podés consultar la rotación de platos o reservar mesa desde la página de contacto.

Una parrilla urbana con criterio propio

Angry Bull es un proyecto gastronómico de parrilla argentina en Buenos Aires. Trabajamos con cortes vacunos madurados en cámara seca, achuras clásicas, empanadas de carne cortada a cuchillo y una carta de vinos pensada para acompañar el asado. La cocina se apoya en proveedores de carne de la pampa húmeda, control de punto a la brasa y tiempos de reposo medidos. No hay atajos: cada pieza se trabaja con la atención que pide el fuego.

Angry Bull: about us

Maduración en cámara seca El aire frío en movimiento y el control de humedad hacen su trabajo durante días. La carne pierde agua superficial, concentra sabor y las fibras se ablandan de a poco. Antes de porcionar, se retira la corteza exterior.

El orden de las achuras Mollejas, chinchulines, riñones y chorizo criollo abren la mesa mientras el fuego toma temperatura. Se sirven antes de los cortes principales, con limpieza previa y tiempos cortos sobre brasa fuerte.

Vinos para el asado La carta se organiza para sostener las notas ahumadas y la grasa de la carne. Malbec, Cabernet Franc y blends con paso por roble conviven en una selección que acompaña sin tapar el plato.

Salón, barra y terraza El espacio tiene barra de tragos clásicos, mesas comunitarias para grupos y una terraza para noches templadas. Se puede reservar para dos o para diez, pedir take away de cortes por kilo y consultar la rotación semanal de platos.

De dónde viene la idea de Angry Bull

Angry Bull nació como un proyecto de parrilla urbana en Buenos Aires, con una obsesión concreta: que el corte llegue a la brasa en su mejor momento. No hay una historia de fundación que contar ni una línea de tiempo que exhibir. Hay una forma de trabajar que se fue definiendo en la cocina, con proveedores de la pampa húmeda, cámaras secas propias y una carta de vinos pensada para el asado y no para el salón.

Angry Bull: our story

Maduración en cámara seca

Trabajamos con cortes vacunos que pasan días en cámara seca, con aire frío en movimiento y control de humedad. En ese tiempo la carne pierde agua superficial, concentra sabor y las fibras se ablandan de a poco. No es lo mismo que madurar al vacío: acá la corteza exterior se seca y hay que retirarla antes de porcionar. Eso cambia la textura y también la reacción del corte al calor de las brasas.

Achuras clásicas, en su orden

Mollejas, chinchulines, riñones y chorizo criollo abren la mesa mientras el fuego toma temperatura. Cada pieza tiene su punto: la molleja crujiente por fuera y tierna por dentro, el chinchulín bien cocido sin sequedad, el riñón apenas rosado. Servirlas primero no es una formalidad, es la manera de ordenar el ritmo de la comida y de compartir mientras los cortes grandes terminan de cocinarse.

Punto a la brasa y reposo medido

El control de punto se hace a ojo y a tacto, con brasa viva y sin apuro. Después de sacar el corte de la parrilla hay un tiempo de reposo que respetamos: es lo que permite que los jugos se redistribuyan y que el corte llegue al plato sin perder lo que costó conseguir. Ni más ni menos que lo necesario, pero siempre medido.

Vinos para acompañar, no para decorar

La carta está armada para el asado. Malbec de altura, Cabernet Franc y algunos blends con paso por roble que sostienen las notas ahumadas de la carne sin taparlas. La idea es que el vino acompañe el bocado y no que compita con él. Por eso la selección se organiza por peso y por tipo de corte, no por etiqueta ni por precio.

Un salón pensado para distintos ritmos

Hay barra de tragos clásicos para quien llega a picar algo, mesas comunitarias para grupos que se juntan a comer sin mirar el reloj y una terraza que funciona bien en noches templadas. La idea es que la misma parrilla sirva para una cena de dos y para una mesa de diez, sin que ninguna de las dos experiencias quede a mitad de camino.

Lo que se puede consultar y pedir

Antes de venir se puede consultar disponibilidad, reservar mesa para dos o para diez, pedir take away de cortes por kilo y ver la rotación semanal de platos. Esa rotación depende de lo que llega del proveedor y de los días de cámara que necesita cada corte, así que no todos los platos están todos los días. Consultarla antes ayuda a pedir con expectativas realistas.

Si buscás una parrilla seria en la ciudad, mirá los cortes del día y reservá tu mesa. La carta y la disponibilidad se mueven con la semana, así que vale la pena chequear antes de venir.

Una parrilla urbana con identidad propia, pensada para quien quiere entender qué hay en el plato antes de pedirlo.

Por qué existe Angry Bull

Angry Bull nació como un proyecto gastronómico de parrilla en Buenos Aires con una idea bastante concreta: trabajar el asado con método, no con improvisación. Eso significa cortes vacunos madurados en cámara seca, achuras clásicas tratadas con limpieza previa y empanadas de carne cortada a cuchillo. La cocina se apoya en proveedores de carne de la pampa húmeda, controla el punto a la brasa y respeta tiempos de reposo medidos antes de que el corte llegue a la mesa.

El salón acompaña esa lógica: barra de tragos clásicos, mesas comunitarias para grupos y una terraza que se aprovecha en noches templadas. La carta de vinos está armada para sostener el sabor ahumado de la carne, no para taparlo. No prometemos más de lo que hay: se puede consultar disponibilidad, reservar mesa para dos o para diez, pedir take away de cortes por kilo y mirar la rotación semanal de platos antes de decidir.

El corte se trabaja antes de la brasa

La maduración en cámara seca usa aire frío en movimiento, control de humedad y una pérdida de agua superficial que concentra sabor. No es un atajo ni un adorno de menú: define textura, aroma y cómo responde la pieza al calor. Por eso el corte se elige y se porciona con criterio, no por costumbre.

Las achuras abren la mesa, no la cierran

Mollejas, chinchulines, riñones y chorizo criollo se sirven antes de los cortes principales. Cada pieza tiene su punto: la molleja crujiente por fuera y tierna por dentro, el chinchulín cocido sin sequedad, el riñón apenas rosado. Es una costumbre de mesa que ordena el ritmo de la cena y da tiempo a que el fuego y los cortes grandes terminen de cocinarse.

La carta de vinos se piensa para el asado

Un asado a la brasa tiene notas ahumadas y una grasa que pide vinos con cuerpo y acidez firme. Malbec de altura, Cabernet Franc y blends con paso por roble aparecen según el corte y el punto. La idea no es lucir etiquetas, sino que la copa acompañe el bocado sin dominarlo.

El menú rota y conviene saberlo

Trabajar con proveedores de la pampa húmeda implica que la oferta cambia durante la semana. Algunos cortes madurados necesitan días de cámara y no están todos los días. Consultar la rotación antes de reservar ayuda a pedir con expectativas realistas y explica por qué ciertos platos se agotan temprano.

Notas de cocina y brasa

Materiales de lectura que acompañan la carta: procesos de maduración, orden de las achuras, maridaje y todo lo que conviene saber antes de sentarse a la mesa. Son notas de archivo, escritas para quien quiere entender qué pasa entre el proveedor y el plato.

Qué significa madurar un corte en cámara seca

Aire frío en movimiento, control de humedad y pérdida de agua superficial durante varios días. La corteza exterior se seca, las enzimas ablandan las fibras y el sabor se concentra. No es lo mismo que una maduración al vacío, y eso se nota en la brasa.

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Achuras: cómo se arma el primer servicio

Mollejas, chinchulines, riñones y chorizo criollo abren la mesa mientras el fuego toma temperatura. Cada pieza tiene su punto y su tiempo. Servirlas primero ordena la experiencia y permite compartir antes de que llegue el corte principal.

Ver el orden de servicio

Vinos para acompañar un asado a la brasa

Malbec de altura, Cabernet Franc y blends con paso por roble. La idea es sostener las notas ahumadas de la carne sin taparlas. La temperatura de servicio también pesa: entre 16 y 18 grados el vino se expresa sin dominar el plato.

Ver criterios de maridaje

Reservar mesa para grupos grandes

Mesas comunitarias, horarios y coordinación previa. Confirmar cantidad de comensales y avisar preferencias de punto ayuda a que el servicio sea parejo para dos o para diez. La terraza queda sujeta al clima de la noche.

Consultar disponibilidad

Take away de cortes por kilo: cómo conservarlos

Traslado en envase cerrado, consumo dentro de la primera hora y recalentado breve en horno moderado o plancha. El corte entero mantiene mejor la temperatura que las porciones ya separadas. La brasa no se replica en casa, el reposo sí.

Pedir cortes por kilo

La rotación semanal de platos en una parrilla urbana

La oferta se ajusta a lo que llega cada semana desde los proveedores de la pampa húmeda. Algunos cortes madurados necesitan días de cámara y no están todos los días. Consultar la rotación antes de reservar evita expectativas desalineadas.

Ver rotación de platos
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